El labio leporino y el paladar hendido son afecciones congénitas en las cuales partes de la cara de un bebé no se forman apropiadamente en el útero, y como resultado el niño nace con una hendidura o espacio en el labio superior (labio leporino) o en la parte superior de la boca (paladar hendido).
Desde Clínica Dental Empecinado te explicamos las posibles complicaciones para el bebé y cómo se puede tratar.
¿Qué consecuencias tienen el labio leporino y el paladar hendido?
El labio leporino se puede identificar como una especie de labio partido que puede presentar diferentes tamaños, mientras que el paladar hendido es un orificio o hendidura en el paladar que alcanza la cavidad nasal. Si no se les pone solución, estas afecciones pueden causar diferentes problemas:
- Alimentación: el bebé puede tener dificultades con la lactancia materna o con el biberón, ya que su boca no puede formar un sello.
- Problemas dentales: los dientes del niño pueden no desarrollarse correctamente y tener un riesgo superior a sufrir caries dental.
- Problemas de habla: si el labio leporino y el paladar hendido no se arreglan con la cirugía, pueden afectar al habla cuando el niño es mayor.
- Problemas auditivos: algunos bebés con labio leporino o paladar hendido tienen un mayor riesgo de infecciones de oído y oído pegajoso (acumulación de líquido en el oído), lo que puede afectar la audición.
¿Cómo se trata este problema?
El tratamiento para solucionar estas complicaciones es una cirugía a nivel hospitalario. El cirujano podrá cerrar las hendiduras para que el bebé pueda llevar una vida normal.
Lo ideal es que el labio leporino sea operado antes de que el niño tenga 12 meses. Respecto al paladar hendido, conviene tratarlo antes de cumplir los 18 meses. Una vez que haya cicatrizado la herida, el niño podrá hablar y masticar con normalidad y sin temor a padecer infecciones de oído.
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