In Salud bucodental

Desde hace ya algunas décadas, los piercings son uno de los adornos o complementos más recurrentes, sobre todo, entre los más jóvenes. Sin embargo, aquellos que se sitúan en la lengua, los labios o las mejillas pueden afectar a la masticación y la deglución de los alimentos, así como a la pronunciación de algunos sonidos.

En este artículo, desde nuestra clínica dental en Móstoles y San Sebastián de los Reyes, te explicamos cómo estos dispositivos pueden afectar a la salud bucodental de quienes los portan.

¿Qué afecciones bucodentales pueden ocasionar los piercings?

  • Infecciones. A la hora de realizarse un piercing, es importante acudir a un establecimiento que cumpla con todos los requisitos de seguridad y de higiene. No obstante, también es fundamental seguir una serie de hábitos higiénicos exhaustivos de forma diaria. La boca es un entorno húmedo idóneo para el desarrollo de procesos infecciosos. En todo caso, se deben cepillar los dientes tres veces al día, utilizar hilo dental y/o cepillos interproximales y, además, visitar de forma frecuente al dentista.

 

  • Traumatismos dentales, fracturas y/o desgarros. Los piercings intraorales pueden provocar, debido a la fricción o al empuje con la lengua, ciertas fracturas o fisuras en el esmalte de los dientes. De la misma manera, también pueden producirse desgarros en los labios o las mejillas.

 

  • Retracción de las encías y problemas periodontales. Los dispositivos que se colocan en el labio inferior tienden a provocar retracción de las encías en los incisivos inferiores. Asimismo, aquellos que se sitúan en la lengua pueden provocar recisión de los tejidos gingivales en los incisivos anteroposteriores. Por ello, la gingivitis y la periodontitis son algunas de las patologías orales más frecuentes entre quienes lucen piercings. En un estado avanzado, la periodontitis puede incluso provocar la caída de las piezas dentales afectadas.

 

  • Salivación excesiva y mal aliento. Los piercings situados en la lengua pueden provocar molestias y, además, una salivación excesiva. Esta situación, además de incómoda, también puede suponer mal aliento o halitosis.

 

  • Alteración de la masticación y del habla. La situación de algunos de estos dispositivos puede afectar de forma negativa a la función masticatoria y del habla del paciente.

 

  • Cicatrices queloides. Cuando los piercings son retirados, los piercings pueden dejar cicatrices visibles y fibrosas, que, además, pueden ser dolorosas. Esta situación, por otra parte, no puede ser solucionada de forma quirúrgica.

 

Si, de todas formas, has decidido realizarte un piercing en la cavidad oral, recuerda que es fundamental mantener limpia la zona, de manera que puedan evitarse las infecciones. Asimismo, se recomienda evitar el tabaco y el alcohol, utilizar protectores bucales durante la actividad física y preguntar al dentista por el uso de un enjuague antiséptico.

Si necesitas más información al respecto, puedes ponerte en contacto con nosotros a través del formulario de nuestra página web.

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